La rodada de un frío cielo negro
acerca mis plantas al centro de la tierra.
Pesa noviembre sobre los afilados párpados
y mi cuerpo deviene en leche condensada
que abate mis ropas en un charco pericial.
Queda un reguero de cuitas familiares
desapareciendo calle abajo,
con la cremosa parsimonia
de un tiempo desconsiderado.
sábado, 8 de diciembre de 2018
jueves, 16 de agosto de 2018
Saudade
Cuando los elefantes sueñan con la música,
mi desamparada madurez, de improviso,
retoma el bullicio de la vieja explanada.
Allí las niñas crecían tanto
que achicaron nuestros campos de juego
y los cromos se nos cayeron de las manos.
Las tardes eran largas y olían a fogata y promesa.
Hoy la música de un programa de radio
resucita los latidos y los besos que pintaron
la línea de sombra de mi puericia.
Al son de sus carnosas melodías,
las briznas memorables se condensan,
todas lejanas, todas mudas,
hasta caber en un sobre rasgado de soldaditos.
mi desamparada madurez, de improviso,
retoma el bullicio de la vieja explanada.
Allí las niñas crecían tanto
que achicaron nuestros campos de juego
y los cromos se nos cayeron de las manos.
Las tardes eran largas y olían a fogata y promesa.
Hoy la música de un programa de radio
resucita los latidos y los besos que pintaron
la línea de sombra de mi puericia.
Al son de sus carnosas melodías,
las briznas memorables se condensan,
todas lejanas, todas mudas,
hasta caber en un sobre rasgado de soldaditos.
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Gonzalo Gil Martín (1997-). El mensaje oculto
2009
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